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Una persona invadida por la resignación se comporta como si nada se pudiera hacer, sin embargo nosotros consideramos lo contrario; esa persona, a diferencia de otras, ve el futuro como una continuación inexorable del estado actual de las cosas, con lo cual está imposibilitada de transformar el presente mediante acciones que podría emprender. Por más que se las propongamos, siempre encontrará argumentos para oponer. Lo notable es que ella no lo verá como un estado emocional, sino que lo justificará como que es realista u objetivo. No te resignes. Te aseguro que el futuro sólo es el resultado de tu esfuerzo, no de raras leyes de azar. Y también te aseguro que el presente no es más fuerte que tú. Sólo tienes que enfrentarlo, y decidir cambiarlo. Ese deseo ha sido, es y será el verdadero motor de la historia.
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